Claude y la eterna búsqueda por el pixel perfecto
Hace un par de semanas Berta me dijo que iba a contratar a un web developer para la nueva página de su estudio. Cuando escuché el precio, le dije: ¡SUJETA EL CUBATA! Yo te lo hago con Claude Code en dos horas.
Sé de lo que hablo. Llevo el último año sentado junto a Claude sin salir de mi casa más que para ir al super. He hecho cosas más difíciles y sé que se puede.
Aún así, no me creyó.
Decía que había muchos pequeños detalles por todas partes. Que yo no sería capaz; que era bueno diseñando producto, pero que no tenía el ojo para dejar una web de este nivel clavada al pixel.
Claude y yo nos quedamos un poco humillados, pero dispuestos a demostrarle que la única junior aquí era ella. Le pedí que no contratara al developer y apostamos una comida en mi restaurante favorito.
Trato hecho.
Nueva pestaña en la Terminal y empecé a teclear un plan como Bruce Almighty contestando plegarias: ¿Astro para el generador del sitio? Sí, venga. ¿Tailwind para los estilos? Obvio. ¿TypeScript? ¿Node? Sí, sí, sí a todo.
La mejor versión de Claude se puso a trabajar sin descanso en auto-mode, mientras yo bailaba por el salón, diciéndole a Berta cada plato que pediría en el restaurante.
Exactamente 24 minutos después me llega una notificación: todo listo, tu página web ya está implementada.
En ese momento vi con claridad el futuro: los developers han desaparecido. Muchos se han vuelto agricultores. Sentados en el huerto, recuerdan aquella época cuando escribían líneas de código a mano para crear cosas en Internet.
Qué tiempos.
Sin haberlo ni revisado, le pedi a Berta que se sentara junto a mí para ver su nueva página web. Abrimos localhost:3000 y... ¿ahí estaba? Sí, era su diseño. O al menos parecía su diseño. Todas las secciones estaban en su sitio, los copies perfectamente transcritos, los colores coincidían con los de Figma.
Pero algo no cuadraba del todo. ¿Qué era?
Hay mucho espacio entre el título y la descripción. Los botones se ven muy grandes. Falta la transición al abrir las preguntas de las FAQ. El footer está enorme. Falta la animación de la galería. En mobile todo está bastante roto. El título de la sección de Pricing se tiene que quedar fijo mientras scrolleas.
Okay, okay, no te preocupes. Dame un par de horas y te lo dejo todo fino.
Me serví otro café y seguí, de prompt en prompt, ajustando cada margen, cada tamaño y cada pixel que no estaba en su lugar:
"add a bit more horizontal padding in the FAQ items" "no, not that much" "now, reduce space between the illustrations and the titles in each card" "add a bit more top padding in the hero section"
Pasaron dos horas. Luego otras dos. Y dos más otra vez. Entre más detalles ajustaba, más detalles descubría que se tenían que ajustar. Pasaron días, un par de horas cada tarde ajustando un padding aquí y un font-size allá.
Ayer, después de una sesión de 8 horas sin descanso (paradójicamente en el Día del Trabajador), por fin lo terminé.
21 horas con 18 minutos.
¡VEINTIÚN HORAS!
Sí, seguro que lo podría haber hecho más rápido si hubiera usado ese mágico DESIGN.MD del que todos hablan en Twitter, o quizás me faltó aplicar las skills de Garry Tan, o debí haber configurado un Ralph Loop que se pasara toda la noche comparando cada cambio contra el diseño original hasta que todo quedara perfecto (o hasta que mi cuenta se quedara sin tokens...).
Eso sí, no toqué ni una línea de código, pero, ¿qué más da?
Esta experiencia, que pasó muy rápido de un bailecito divertido en el salón a una auténtica pesadilla de varios días de trabajo, me hace pensar que el futuro del trabajo no está tan claro como algunos lo pintan.
El último 5% sigue siendo el 95% del trabajo.
Sí, las barreras de entrada están bajando. Los roles se están desplazando. Lo que antes solo podía hacer un “frontend developer” ahora también lo puede hacer un “product designer”. Pero el trabajo lo sigue teniendo que hacer alguien. Alguien que tenga profundamente interiorizado el resultado final.
Después de toda esta odisea, lo que me queda claro es que Claude puede ser bueno diseñando producto, pero no tiene el ojo para dejar una web de este nivel clavada al pixel.
En ese sentido, se parece mucho a lo que Berta piensa de mí.
Si te gustó este post, quizás también te guste mi otro newsletter, o mi otro newsletter, o mi otro blog.

Comentarios
Mi experiencia con los LLMs es que tienden a expandir pero nunca a contraer. A hacer soluciones con más código en vez de proponerte proactivamente soluciones que reduzcan la complejidad, como un buen design system, o una buena arquitectura. En este sentido, tu batalla seguramente iba por ahí; te has estado peleando contra la arbitrariedad.
Los LLMs nos hacen más rápidos, pero no necesariamente mejores - a no ser que utilicemos el ancho de banda restante para ejercitar la cabeza.
Me ha gustado mucho tu artículo, René!
También me estuve peleando contra mi propia ignorancia. Es algo que hemos hablado antes: los diseñadores tienen que dominar el material con el que trabajan. Nos pasamos la década pasada abstraídos en Figma, replicando la interfaz, pero sin saber cómo construirla de verdad.
Ahora con LLMs corremos el riesgo de hacer un error parecido: quedarnos abstraídos en el lenguaje natural sin entender lo que pasa por debajo!